UNA PANDEMIA SILENCIOSA…

Miles de millones de personas no tienen acceso a la cirugía. Al menos 4.000 millones de personas en el mundo no tienen acceso a la cirugía cuando la necesitan

Resumen ejecutivo

La enorme carga de las principales enfermedades infecciosas en los países pobres -paludismo, tuberculosis, dengue, gastroenteritis, oncocercosis, SIDA, etc- ha mantenido oculto durante décadas el problema de las patologías quirúrgicas.

En ausencia de tratamientos quirúrgicos, las tasas de mortalidad y morbilidad de patologías comunes y fácilmente tratables, son extraordinariamente altas.

Es hora de abordar la gran tragedia que supone la falta de acceso a la atención quirúrgica para miles de millones de personas en todo el mundo

La salud es clave para el desarrollo

La salud y la educación son los cimientos sobre los que se basa el desarrollo de los países, las comunidades, las familias y los individuos. Sin esos cimientos, las políticas de desarrollo están condenadas al fracaso. Esto parece obvio, pero con demasiada frecuencia se pasa por alto.

Y no sólo eso, cualquier política social que intente disminuir la desigualdad, debe construirse sobre un acceso igualitario a la salud y la educación. No sólo en los países con bajos niveles de ingresos, también en los países ricos el acceso a la salud y la educación es la base de la igualdad de oportunidades, imprescindible para disminuir la desigualdad económica y social. 

Cualquier política social que olvide esto está condenada a largo plazo al fracaso. Esta obviedad también se olvida con demasiada frecuencia. Por ejemplo, actualmente en algunos países europeos, donde la sanidad pública se ha deteriorado ostensiblemente para perjuicio de los no-ricos. Pero esta es otra historia, de la que nos ocuparemos otro día.

Plataforma EACMFS MAX TRAIN

Hace varias semanas tuve el privilegio de participar en la puesta en marcha de la plataforma MAX TRAIN, de la EACMFS. Esta plataforma se ha creado para impulsar el acceso a la cirugía cráneo-maxilofacial en los países de renta baja -LMICs- (Low and Medium Income Countries, según la terminología actual, antes llamados países pobres o en vías de desarrollo). Es una propuesta humilde, una gota de agua en el océano, pero poderosa, porque forma parte de una ola creciente impulsada por Naciones Unidas que se llama Global Surgery. 

Global Surgery

A medida que los gobiernos y la comunidad sanitaria mundial sigan apoyando el avance de la cobertura sanitaria universal (UHC, Universal Health Coverage), el aumento del acceso a los servicios quirúrgicos desempeñará un papel fundamental en la mejora de la asistencia sanitaria que merecen todos los seres humanos. 

Ya en 1948 se creó la OMS con el objetivo de lograr el mayor nivel posible de salud para todos los seres humanos, y así nació el concepto de Salud Global (Global Health). Pero la enorme carga de las principales enfermedades infecciosas en los países pobres -malaria, tuberculosis, dengue, gastroenteritis, oncocercosis y SIDA- ha mantenido en un segundo plano durante décadas el problema de las patologías quirúrgicas.

A falta de tratamientos quirúrgicos, las tasas de mortalidad y morbilidad de patologías comunes y fácilmente tratables como apendicitis, hernias, fracturas, complicaciones del embarazo y el parto, cataratas, anomalías congénitas o muchos tipos de cáncer (por ejemplo, de cuello de útero y de mama) son excesivamente elevadas. Millones de personas en todo el mundo mueren -o sobreviven con graves secuelas- porque carecen de acceso a los tratamientos quirúrgicos que en nuestros países desarrollados son rutinarios. 

Y no ha sido hasta hace poco que, dentro del concepto de Salud Global, ha surgido el concepto de Cirugía Global (Global Surgery).

Una catástrofe humanitaria crónica

Como podemos ver en el meticuloso estudio de la Lancet Commission on Global Surgery, a pesar de que el 30% de la carga global de enfermedad es quirúrgica, en 2015 al menos 4.000 millones de personas en el mundo no tenían acceso a la cirugía cuando la necesitaban.

En otras palabras, al menos la mitad de la población mundial no tiene acceso a una atención quirúrgica segura, asequible y oportuna

El acceso está desigualmente distribuido: el 95% de la población de Asia meridional y de África subsahariana oriental, occidental y central carece de acceso a la atención, frente al 5% de las personas de Australasia, Norteamérica y Europa occidental. La falta casi total de acceso a la cirugía en las regiones rurales de los países de renta baja representa una catástrofe humanitaria crónica.

Por desgracia, no hay soluciones rápidas para hacer frente a esta catástrofe. Tenemos que empezar a construir sistemas sanitarios fuertes e independientes en estas regiones, con profesionales locales bien formados que puedan capacitar a la próxima generación. Con infraestructuras y equipos suficientes, y con financiación suficiente para permitir el acceso gratuito o asequible de los ciudadanos a la atención quirúrgica.

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Situación actual

La situación de partida actual es que, en general, los sistemas sanitarios nacionales de los países de renta baja y media son insuficientes y frágiles. La densidad de profesionales sanitarios en los LMICs es desproporcionadamente baja y las condiciones de los escasos centros sanitarios de las regiones rurales en muchos de esos países son muy deficientes. Con demasiada frecuencia, las familias deben pagar de su bolsillo y recorrer largas distancias para acceder a los servicios quirúrgicos.

Como informan Peter O. Otieno y Gershim Asiki, el 48% de los ciudadanos de los países de renta baja no dispone de ningún tipo de Seguridad Social que cubra sus gastos médicos. Por lo general, en las regiones rurales de los LMICs, las familias deben pagar de su bolsillo la atención sanitaria. Según el detallado estudio de Shrime, esto hace que 81 millones de personas en todo el mundo se enfrenten cada año a gastos catastróficos -definidos como gastos que superan el 40% del gasto familiar no alimentario o el 10% del gasto familiar total-, de los cuales aproximadamente la mitad corresponden a gastos médicos y la otra mitad a gastos colaterales como viajes, alojamiento y medicamentos. Esta catástrofe financiera afecta sobre todo a los países más pobres y, dentro de ellos, a las poblaciones rurales.

La escasez de médicos en los LMICs es aún más grave en lo que respecta al número de cirujanos. Según estimaciones de la base de datos Global Surgical Workforce de la OMS:

  • Sólo el 12% de los especialistas en cirugía ejercen en África y el Sudeste Asiático, donde vive un tercio de la población mundial.
  • El 44% de la población mundial vive en países con una densidad de personal quirúrgico especializado inferior a 20 por 100.000 habitantes, y sólo el 28% vive en países con una densidad de personal quirúrgico especializado superior a 40 por 100.000 habitantes (valor óptimo).

Esta escasez se ve exacerbada por la migración de profesionales bien formados a las grandes ciudades o a los países ricos, abandonando las grandes regiones rurales.

La base de datos SAC de la OMS investigó más de 800 instalaciones en países de renta baja y media (LMICs) para descubrir que:

  • Muchos ni siquiera tenían electricidad o agua potable.
  • el 55% de los hospitales de distrito de varios países africanos no disponían de un equipo de anestesia
  • el 35% no disponía de laringoscopio
  • el 70% de los quirófanos no disponía de pulsioxímetro.

Otras cifras citadas por la Comisión Lancet señalan que:

  • Sólo 81 (35%) de los 231 hospitales de distrito de 12 países del África subsahariana disponían de electricidad fiable
  • Sólo dos de los diez hospitales encuestados en un condado de Sierra Leona disponían de agua corriente.
  • Sólo 24 (40%) de los 60 hospitales quirúrgicos encuestados en África Oriental disponían de fuentes de oxígeno.
  • En Liberia, incluso antes de la crisis del ébola, había menos de tres cirujanos nativos trabajando en todo el país.
Imagen que contiene persona, interior, hombre, cuarto de hospital

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Es hora de un esfuerzo mundial

Si exceptuamos a aquellos países inmersos en situaciones de guerra o violencia crónica, la mayoría de los países de renta baja y media están emprendiendo importantes reformas del sector sanitario, con la ayuda de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Banco Mundial. Esto ha dado lugar a notables avances, especialmente en el ámbito de la prevención y el control de las enfermedades transmisibles.

Así que ahora, por fin, ha llegado el momento de abordar la gran tragedia que supone la falta de acceso a la atención quirúrgica para miles de millones de personas en todo el mundo.

Para ello será necesario un esfuerzo global y coordinado, que cuente con el apoyo de gobiernos, instituciones, agencias y todo tipo de organizaciones sanitarias internacionales. Y ahí es donde la EACMFS y su plataforma MAX TRAIN entran en acción, echando una mano -dentro de su campo y posibilidades- a esta ingente pero apasionante tarea.

Fernando GM

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